TEMA: “LA DECISION MÁS IMPORTANTE DE NUESTRA VIDA”
“Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!”
(Mateo 27:22).

Introducción: En nuestra vida diaria nos enfrentamos frecuentemente con decisiones que afectan nuestra vida para bien o para mal. EJEMPLOS:
1) La decisión que hace la persona respecto a su preparación académica e intelectual para poder obtener un buen trabajo.
2) La decisión que hacen los solteros para elegir la compañera o el compañero de su vida.
3) La decisión de derrochar el dinero y malgastarlo o ahorrarlo para las necesidades futuras.
Pero de todas las decisiones que haremos a lo largo de nuestra vida, la decisión más importante que afectará nuestro destino eterno, es la decisión que hacemos con respecto a Jesucristo.
La Biblia nos habla de un hombre que se enfrentó con este dilema y su historia refleja la historia de cada ser humano en algún momento de su existencia. Ese hombre fue Poncio Pilato a quien le trajeron a Jesucristo para que lo sentenciara a muerte. El relato de los evangelios respecto a Pilato, nos da un vislumbre del tremendo dilema al que él se tuvo que enfrentar.
No existe una escena más dramática en toda la historia de la humanidad, que la escena que nos presenta la Biblia de Pilato y su encuentro con Jesucristo. Pilato ha pasado a formar parte de la historia y es recordado como el hombre que se lavó las manos antes de entregar a Jesucristo para ser crucificado. Sin embargo, el haberse lavado las manos no le quitó la responsabilidad y culpabilidad por la muerte de Jesucristo.
Como gobernante romano, Pilato poseía el poder y la autoridad para crucificar o para dejar en libertad a Jesucristo. En su amenaza hacia Jesucristo, Pilato claramente le dijo a Jesucristo las siguientes palabras: “¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?” (Juan 19:10).
Después de intercambiar palabras con Jesucristo, Pilato se dio cuenta de Su inocencia. Tres veces leemos que Pilato dijo: “No he hallado en este hombre delito alguno”. Muy probablemente Pilato había determinado en su corazón, pues sabía que ese juicio era algo injusto: “Porque sabía que por envidia le habían entregado” (Mateo 27:18).
Las palabras claves de ese drama salieron de los mismos labios de Poncio Pilato: “Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?” (Mateo 27:22). Esta pregunta no solamente deja al descubierto el dilema al que Pilato tuvo que enfrentarse, sino que también es el mismo dilema al que se enfrenta todo hombre y mujer que nace en este planeta al escuchar el mensaje del evangelio y tener que hacer una decisión entre aceptarlo o rechazarlo.
I.- ESA DECISIÓN NO PUEDE SER IGNORADA
a) Es interesante notar que Pilato no deseaba hacer una decisión respecto a Jesucristo. Muchas personas se encuentran en la misma situación en la que se encontró Pilato. La decisión respecto a Cristo es personal, dolorosa y reveladora. Pilato quería descargar su propia responsabilidad en otros. Esto lo vemos a través de todos los relatos del juicio de Jesucristo.
b) Pilato quería que los judíos hicieran la decisión por sí solos. También deseaba que Herodes se encargara del asunto. Finalmente se decidió a dejar el asunto en manos de la multitud que se encontraba reunida delante de él: “¿A quién queréis que os suelte: a Barrabas, o a Jesús, llamado el Cristo?” (Mateo 27:17).
c) A pesar de todos sus esfuerzos por evitar la pregunta e ignorar su responsabilidad, Pilato se encontró cara a cara con el Jesucristo que no se puede evadir ni tampoco ignorar. La realidad de tal decisión se mantenía regresando hacia él.
d) Esa situación es la misma a la que tenemos que enfrentar cada uno de nosotros cuando somos confrontados con las afirmaciones de Jesucristo. Tal vez quisiéramos que otros hicieran esa decisión por nosotros. Tal vez hasta deseemos posponer esa pregunta o simplemente ignorarla. Pero esa pregunta regresa hacia nosotros una y otra vez. La verdad es que fuimos creados para enfrentar esa pregunta: “¿Qué, pues haré, de Jesús llamado el Cristo?”.
e) Pilato sabía de la inocencia de Jesucristo y estaba convencido que él había sido entregado solo por envidia. Sin embargo, no tuvo el suficiente valor para soltar a Jesucristo. Pilato quería silenciar la voz de su conciencia pero al mismo tiempo, mantener el favor del pueblo. Este es uno de los principales pecados de la gente de hoy día. Hombres y mujeres se encuentran tratando de obedecer la voz de su conciencia, pero al mismo tiempo buscan el favor del mundo, en lugar de entregarse por completo a Jesucristo sin importar las consecuencias.
II.- ESA DECISIÓN NO PUEDE PERMANECER NEUTRAL
a) Pocas personas traicionan a Jesucristo a sangre fría como lo hizo Judas. Solo unos cuantos lo rechazan e injurian hasta el último momento de su existencia como lo hizo el ladrón no arrepentido. Sin embargo, miles y miles de personas rehúsan aceptar las afirmaciones de Jesucristo y se niegan a identificarse con una de las dos decisiones: o lo aceptan o lo rechazan. Algunos aceptan la pregunta con una actitud de “No se que pensar al respecto”. Tal parece que prefieren aferrarse al dicho que dice: “Ojos que no ven, corazón que no siente”.
b) Tal actitud puede posponer una decisión y hasta puede dar un alivio temporal, pero no es la solución. El tiempo nos obliga a considerar y a tomar decisiones. El tiempo también nos obliga a vivir con las decisiones que hacemos.
c) Al fallar en contestar esa pregunta de vital importancia: ¿Qué voy a hacer con Jesús llamado el Cristo?, muchas personas piensan que pueden permanecer neutrales. Pero al igual que Pilato, muy pronto se dan cuenta que esa pregunta es inevitable y que no hay terreno medio: o están de un lado o están del otro.
III.- ESA DECISIÓN NO PUEDE SER EVADIDA
a) Cada vez que Pilato intentaba evadir a Jesucristo, una serie de eventos de los cuales él no tenía cual ningún control hacían que Jesucristo regresara hacia él. Cuando se dio cuenta de que Jesucristo era Galileo y que estaba bajo la jurisdicción de Herodes, Pilato alegremente intentó evadirlo.
b) Pilato intentó evadir a Jesucristo a través de enviarlo con Herodes. Al principio, Herodes se alegró de ver a Jesús porque había oído muchas cosas de él y esperaba verle realizar algún milagro para satisfacer su curiosidad. Después de un breve interrogatorio en donde Jesús no respondió ninguna palabra, Herodes lo envió de regreso a Pilato.
c) Para empeorar las cosas, Pilato recibió un mensaje de última hora por parte de su esposa el cual añadió más remordimiento a su conciencia: “Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él” (Mateo 27:19).
d) Esta es una de las tantas maneras en las que Dios nos advierte y extiende Su misericordia hacia la humanidad. En ese momento cuando su único Hijo se encontraba a punto de ser injustamente condenado, todavía tenía la suficiente paciencia y misericordia para advertirle a través de un sueño.
IV.- ESA DECISIÓN TRAE CONSECUENCIAS
a) Pilato intentó encontrar una decisión que más le conviniera a sus propios intereses. Pilato deseaba tomar la decisión correcta pero que no le afectara en su carrera política. Sin embargo, muy pronto Pilato se dio cuenta que eso no iba a ser posible cuando los judíos le gritaron: “Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone” (Mateo 19:12).
b) Pilato no tardó mucho en darse cuenta de las consecuencias e implicaciones de su decisión. La presión que estaba sobre él debido a su posición, vino a interferir en la decisión que estaba a punto de hacer.
c) Había mucho de por medio en esta decisión que él iba a hacer y también estaba conciente de que su carrera política dependía en gran parte de dicha decisión. Los judíos pusieron más presión sobre él al decirle: “A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey” (Lucas 23:2).
V.- ESA DECISIÓN ES PERSONAL Y BIEN REAL
a) Algunas personas ponen las decisiones espirituales en el área de lo filosófico. Quieren creer que tales cosas son vagas e irreales. Pero no es así. Las demandas de Jesucristo son tan reales como la vida misma. Son tan reales para cada uno nosotros como lo fueron para Pilato en su papel de procurador de Judea.
b) La Biblia nos dice que, “Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros” (Mateo 27:24). Pilato sabía que la decisión que se encontraba realizando era una decisión trascendental pues la podía sentir por los gritos de su conciencia, pero intentó evadir esa decisión y darle gusto a la gente.
c) Una de las cosas que tenemos que aprender en esta mañana es que dicha pregunta debe ser contestada. Cuando fallamos en contestarla de manera afirmativa, la estamos contestando de manera negativa. Fallar en entregarnos a Jesucristo es rechazarle. No existe un terreno medio: o estamos de un lado o estamos del otro. O estamos a favor de Jesucristo o estamos en contra de él.
VI.- ¿QUÉ HARÁS CON JESÚS LLAMADO EL CRISTO?
a) Podemos aprender del ejemplo de Pilato de que uno puede intentar ignorar a Jesucristo y querer evitar tomar una decisión, pero eso es imposible debido a que no existe un terreno medio, ni tampoco existe una postura neutral cuando se trata de Jesucristo.
b) Es por eso que cuando las personas no rinden sus vidas a Jesucristo el día de hoy, son tan culpables por su muerte como lo fue el mismo Pilato. Nos convertimos en personas tan culpables como lo fueron los soldados romanos que pusieron la corona de espinas sobre su cabeza. Tan culpables como aquellos que le azotaron su espalda y lo abofetearon. Tan culpables como aquél soldado que le traspasó su costado con una lanza.
c) Pero hacer la decisión correcta es reconocer que somos pecadores y que él sufrió lo que nosotros merecíamos sufrir. Que él es el único Salvador y que no hay nadie más quien pueda salvarnos (Hechos 4:12). Que a todos los que le reciben y creen en su nombre les da el poder de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).
Conclusión: Deseo concluir haciendo la misma pregunta con la que Pilato tuvo que enfrentarse: ¿Qué pues harás con Jesús llamado el Cristo? ¿Te lavarás las manos como Pilato argumentando que tu no eres culpable de su muerte? O ¿Lo reconocerás como el Señor y Salvador de tu vida? Si no contestas estas preguntas de manera positiva, entonces las estás contestando de manera negativa. La decisión es tuya.

Copyright: Daviel D'Paz, 2008