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Tema: LA PARADOJA DE LA CRUZ

(Mensaje de Semana Santa)

(Lucas 23:39-43)

 

 

Introducción: En esta mañana deseo hablarles y recordarles de la gracia de Dios mostrada con un hombre que no merecía la salvación y que nos lleva de alguna manera a identificarnos con el.  Había solo tres cruces en un monte llamado “la calavera”. Sobre la cruz de en medio fue clavado Jesús de Nazaret, el Salvador que había estado liberando a los oprimidos, sanando a los enfermos, limpiando a los leprosos, abriendo los ojos a los ciegos, resucitando a los muertos, alimentando a los hambrientos y dando esperanza a los desesperanzados.

 

Lo que había llevado a Jesucristo hasta el lugar del monte de la Calavera era el odio del corazón humano en contra de Dios. Nada ha revelado tanto esta triste verdad como la cruz.  Si queremos tener un vislumbre exacto de lo que es el mundo, el corazón humano y el pecado, debemos poner los ojos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Las voces que gritaban: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!” son la clara expresión del corazón humano en general, manifestando como de ningún otro modo podían hacerlo, su verdadera enemistad y odio hacia Dios y hacia su propio Hijo.

 

1) ¿Ha cambiado este mundo su actitud hacia Jesucristo?

a) Cuando el hombre crucificó al Hijo de Dios en la cruz, colmó la medida de su culpabilidad y puso de manifiesto su ruina y depravación moral. Cuando el hombre prefirió a un ladrón y asesino como lo era Barrabás  y rechazó al Cristo de la gloria, demostró que ama más el robo y el crimen que la luz y el amor.

 

b) Muchos argumentan que el mundo ha cambiado y que ya no es el mismo que fue en los días de Herodes y de Poncio Pilato. Se cree que el mundo ha progresado, que la cultura y la civilización van suavizando las costumbres y que el Cristianismo ha esparcido sobre nuestro mundo su influencia purificante e iluminante. Aunque el Cristianismo ha influenciado para bien a este mundo, aún así, el mundo sigue odiando a Dios y rechazando a su Hijo Jesucristo.

 

c) La realidad es que al ver toda la cantidad de egoísmo, de ambición, de odio, de guerras, de crímenes, de inmoralidad y de orgullo reinar cada día con más poder a nuestro alrededor, estoy seguro que el mundo en el que vivimos crucificaría otra vez al Hijo de Dios si pudiera.

 

d) El mundo todavía sigue odiando a Jesucristo. En la televisión por ejemplo, se tolera que se hable de cualquier personaje y de cualquier cosa menos de Jesucristo y de su obra en la Cruz por nuestros pecados. En los medios de comunicación cualquier otro nombre es tolerado, menos el nombre de Jesucristo.

 

e) El mundo ha cambiado de vestidos pero no de naturaleza. El mundo solo se ha despojado de la vestidura del paganismo y se ha revestido con el manto del cristianismo, pero debajo de ese manto todavía pueden verse los mismos hechos horribles de los días más tenebrosos del paganismo.

 

2) La cruz es una muestra del amor de Dios hacia una humanidad caída

a) Pero en la cruz también se puso de manifiesto el amor que hay en el corazón de Dios hacia el ser humano. En la cruz podemos ver un encuentro entre la hostilidad y el pecado del hombre con la gracia y el amor de Dios. En la cruz el hombre pone de manifiesto la profundidad de su odio, pero Dios demuestra la grandeza de su infinito amor.

 

b) Y en ese encuentro, fue el amor el que consiguió la victoria. Jesucristo triunfó en esa cruz y el pecado fue despojado de su poder.  Ese es el lado luminoso de la cruz. Así como José fue vendido y llevado como esclavo a Egipto con un propósito, así también Cristo fue a la Cruz con un propósito bien definido (Génesis 45:5; Juan 10:11, 15, 17,18).

 

c) La cruz es gloriosa para aquellos que se arrepienten, que han tomado su verdadero lugar y que han aceptado el juicio de Dios sobre sus pecados en la Persona de su Hijo y que admiten verdaderamente que la cruz es la dimensión de su propia culpabilidad. Ellos son los que pueden apreciar la cruz como la expresión del infinito amor de Dios hacia ellos. Estos son los que por la fé en El pueden deleitarse en esta verdad: que la misma cruz que demostro la enemistad del hombre contra Dios, ha manifestado tambien el amor de Dios hacia el pecador (Galatas 6:14).

 

d) Es un consuelo inmenso para nuestro corazón el saber que en medio de un mundo como en el que vivimos, Dios ha sido plenamente glorificado por su Hijo. Desde el pesebre hasta la cruz, El estuvo completamente consagrado a un solo fin: a cumplir la voluntad de Dios (Salmo 40:7-8). En el libro de los consejos eternos de Dios, había sido escrito que el Hijo vendría a este mundo en el tiempo oportuno para cumplir la voluntad de Dios al pie de la letra (Filipenses 2:5-8). 

 

3) Los dos ladrones representan a dos clases de personas en este mundo

a) En las dos cruces de a cada lado podemos ver a las dos clases de personas en que se ha dividido la raza humana desde el comienzo de los tiempos hasta el fin: los que reciben a Cristo y los que lo rechazan, los que creen en El y los que no creen.

 

b) Es muy importante darnos cuenta que no había cual ninguna diferencia esencial entre esos dos hombres. En su naturaleza y en todo lo que sabemos de su historia, los dos eran igual de pecadores y de malhechores. Los dos se encontraban sufriendo y a punto de morir y los dos se encontraban injuriando a Jesucristo (Mateo 27:44; Marcos 15:32).

 

c) Pero de repente algo hizo que uno de los ladrones dejara de injuriar a Jesucristo y comenzara a mirarlo atentamente. Es dificil saber lo que habia en esa mirada. Pero de lo que si podemos estar seguros es que esa mirada ya no era de odio ni de resentimiento porque algo habia sucedido en su corazon al decirle a su companero las siguientes palabras: “¿Ni aún tu temes a Dios” ? El no dijo: “¿Acaso no temes tú el castigo?” (Lucas 22:40).

 

d) La verdadera obra del Espíritu Santo comienza con el temor a Dios y un verdadero arrepentimiento por el mal cometido. “El temor del Señor es el principio de la sabiduría”(Proverbios 1:7).

 

e) Las palabras del ladron fueron una evidencia de un verdadero arrepentimiento cuando dijo: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos” (v.41). El sentía y admitía que había sido justamente sentenciado a muerte y que él no hacía más que cosechar lo que habia sembrado y que estaba recibiendo el pago por las cosas que había hecho.

 

f) ¿Muestran esas palabras mérito alguno? ¡De ninguna manera! Era el juicio de si mismo, de la condenación de su camino, del sentimiento de su culpabilidad. Esto era el signo precursor de la verdadera conversión a Dios, el fruto de la obra del Espíritu Santo en su alma para poder apreciar la salvación de Dios.

 

g) Pero el malhechor no solo reconocio su pecado y su justa condenacion, sino que también confeso a Jesucristo como Rey y Señor al decirle: “Señor, acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino” (v.42).

 

h) ¿Cual fue la repuesta de Jesucristo? “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraiso” (v.43). Es como si el Salvador le hubiera dicho : “Tu no tienes que esperar mas el Reino; hoy mismo gustarás de la gracia y del amor de la casa de mi Padre allí arriba; yo te tendré conmigo mucho tiempo en este paraiso, para que goces de la plena comunión conmigo antes que las glorias del reino sean manifestadas».

 

Conclusion: No hubo cual ninguna palabra de reproche o reprension por el negro pasado que tuvo ese malhechor. Todo ese pasado fue perdonado y olvidado inmediatamente por el Cristo Salvador. !Tal es la gracia y la misericordia de Dios!.

 

 

Copyright: Daviel D'Paz, 2008