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Tema: “EL REMEDIO PARA EL AFÁN Y LA PREOCUPACIÓN” (4ª Parte)

Mateo 6:28-30

Domingo 15 de Enero del 2006

 

 

Introducción: En el último mensaje de esta serie estuvimos viendo que la preocupación no resuelve ninguno de nuestros problemas.

1)  La preocupación es completamente irrelevante debido a que no puede cambiar absolutamente nada (v. 27). Ni toda la preocupación del mundo puede añadir siquiera un solo minuto a nuestra vida. Y si no obtenemos cual ningún beneficio por preocuparnos, entonces ¿Por qué nos preocupamos tanto por cosas que no podemos cambiar?  

 

2) El exceso de preocupación en nuestro cuidado físico tampoco puede prolongar nuestros años de vida (v.27). Ni todas las dietas juntas, ni todo el ejercicio o todo el cuidado del mundo obligarán a Dios a que nos dé varios años más de vida de los que él ya ha establecido que viviremos.

 

I.- LA LECCIÓN QUE JESUCRISTO NOS DA DE LAS FLORES DEL CAMPO

1) La insignificancia de las flores comparada con el valor de nuestra vida.

a)  Después de decir que el Padre alimenta a las aves del cielo y aclarar también que ninguna persona puede obtener cual ningún beneficio por preocuparse y afanarse, Jesucristo nos dice también que no debemos preocuparnos por el vestido.

 

b) Como ejemplo de esto pone a la hierba del campo, los lirios específicamente los cuales, dice él, no trabajan ni hilan pero ni aún Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. La enseñanza aquí es que si Dios puede proveer tan elegantes vestidos a las flores del campo que duran un corto tiempo y después son usadas para encender fuego, ¿Acaso Dios no proveerá mucho más para su pueblo que le adora y le sirve?

 

c) Algunas de las personas a las que Jesucristo les habló estas palabras, probablemente no tenían suficiente ropa para vestir. Tal vez con lo único con que contaban era con una o dos túnicas. Pero nosotros vivimos en una época y en un país en donde la ropa no es ningún problema. Pero en aquél tiempo no existían ni las grandes fábricas de ropa, ni los recursos económicos que tenemos en la actualidad.

 

2) Las flores no se preocupan por su vestido mucho menos por sus colores.

a) Jesucristo seguramente señaló a la gran variedad de flores que adornaban los campos de Galilea para darles a sus oyentes una importante enseñanza que jamás olvidarían. Las flores del campo no se esfuerzan por crecer, mucho menos se preocupan por escoger los colores con los que ellas desean vestirse.

 

b) Toda la sorprendente belleza y detalle de las flores puede ser vista y apreciada por el ojo humano. Pero si usamos un microscopio, se puede apreciar mucho más todavía esa belleza que las personas en el tiempo de Jesucristo no podían ver.

 

c) Sin embargo, ni aún Salomón quien fuera uno de los reyes más ricos que el mundo jamás haya visto, pudo vestirse ni siquiera como una de ellas. Esas flores que cualquiera de ellos podía cortar por docenas y llevarlas para adornar sus casas, Dios es el que las viste con hermosos y elegantes colores.

 

3) La gran diferencia que existe entre nosotros y las flores.

a) Esto es una directa acusación en contra de nosotros mismos y de nuestra sociedad que gasta grandes cantidades de dinero, tiempo y esfuerzo en modas y ropa de marca. El deseo desenfrenado de muchas personas por vestir ropa cara es algo pecaminoso debido a que el único propósito que existe es el de alimentar el orgullo y la vanidad.

 

b) Demasiadas personas han hecho de la moda su dios y malgastan una gran cantidad de dinero en ropa bastante cara que solo se pondrán un par de veces. Los cantantes y artistas de la televisión son los que se encuentran marcando el paso y dirigiendo a todos los demás que desean imitarlos.

 

c) Nuestras preocupaciones diarias tal vez no sean por la ropa necesaria para vestir debido a que nuestros roperos se encuentran llenos. Si Jesucristo les dijo a aquellos que contaban con muy poca ropa que no se preocuparan por su vestido,  ¿Qué nos diría a nosotros si él estuviera aquí hoy y nos hablara de este tema? Nuestra preocupación no es que tengamos muy poca ropa que ponernos, nuestro problema es que tenemos tanta que ya no sabemos ni cuál ponernos y que tampoco tenemos lugar ya en donde guardarla.

 

4) La corta vida de las flores no puede igualarse nunca con la duración de nuestra vida

a)  A pesar de la belleza de las flores, ellas no duran mucho tempo. Igual que la hierba del campo, hoy se encuentran vivas y mañana son echadas en el horno (kilbanos).

 

b) Tales hornos eran hechos de barro endurecido por el sol y eran usados principalmente para hornear pan. Cuando las mujeres querían acelerar el proceso de horneado, prendían fuego tanto dentro del horno como afuera. Así que el combustible que normalmente se usaba para calentar el horno era hierba seca junto con las flores. Una vez que la belleza de las flores había desaparecido podían ya ser de muy poca utilidad, excepto en ser usadas como combustible para calentar los hornos de las amas de casa.

 

c)  Y el objetivo de Jesucristo al decir esto era que si Dios se preocupaba por vestir a las flores del campo de una manera tan atractiva aunque ellas son de muy corta duración, ¿Cuanto más no se preocupará por vestirnos a nosotros sus hijos quienes estamos destinados a la vida eterna?

 

d)  El estar ansiosos por cosas que necesitamos para sobrevivir, Jesucristo dice que es pecaminoso y que demuestra poca fe. El afán y la preocupación no es algo insignificante y sin importancia debido a que pone en tela de juicio el amor y la integridad de Dios. La preocupación niega que nuestro Padre celestial sea digno de confianza por las promesas que nos hace en su Palabra.

 

Conclusión: Cuando el creyente no se encuentra alimentándose de la Palabra diariamente y Dios no tiene lugar en su mente y corazón, entonces Satanás se apodera de ese espacio vacío y astutamente siembra la preocupación. Es entonces cuando la preocupación aleja a Dios aún más de nuestra mente y caemos en la trampa del enemigo.

 

Charles Spurgeon escribió lo siguiente respecto a lo que Jesucristo dijo de los lirios del campo:

 

“No debemos hacer de la ropa la meta de nuestra vida, porque aún cuando nos vistamos con nuestras ropas más finas, las flores nos superarán en belleza. No debemos estar ansiosos sobre cómo nos vestiremos, pues los lirios del campo que no están bajo el cuidado de ningún jardinero, son tan gloriosos como el más pomposo de los monarcas y disfrutan de una vida libre de trabajo y preocupación. ¡Lirios encantadores, cómo reprenden ustedes a nuestros preocupados corazones! Si la belleza de los lirios les llega sin ansiedad, ¿Por qué nosotros nos preocupamos tanto por obtener las cosas que Dios da a las plantas que ni siquiera se preocupan? (Mi Señor, yo quiero crecer para tu alabanza como lo hacen los lirios del campo. Deseo estar satisfecho en ser lo que tú me haces ser y vestir lo que tú me des para vestir).

 

No es que los lirios crezcan simplemente, sino que Dios mismo los viste con una belleza superior. Al crecer, esos lirios sólo tienen la apariencia de una "hierba" cualquiera, pero ni siquiera Salomón podría superarlos cuando Dios los viste con sus vestuarios de telas de oro. ¿Acaso Él no tendrá cuidado de nosotros, quienes somos preciosos ante sus ojos? Si dudamos de esto, mostramos falta de confianza en Dios. Si lo que es tan efímero como lo es la hierba del campo, nuestro Señor la engalana así de esa manera, cuente conque él guardará a las mentes inmortales e incluso guardará a los cuerpos mortales que las alojan”. (Charles Spurgeon, Commentary On the Great Chapters of the Bible, p. 127, Kregel 1998, Compiled by: Tom Carter).

 

Daviel D'Paz, 2008