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Tema: “EL REMEDIO PARA EL AFÁN Y LA PREOCUPACIÓN” (7ª Parte)

(Mateo 6:34)

Domingo 19 de Marzo del 2006

“Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas” (Mateo 6:34 NVI)

 

Introducción: En el mensaje anterior aprendimos cual debe ser la única preocupación del cristiano. Jesucristo nos dice en el v. 33 cual debe ser nuestro único afán y preocupación. Ese versículo podemos parafrasearlo de la siguiente manera:

 

“Si desean preocuparse por algunas cosas y si desean afanarse por algo, entonces afánense y preocúpense por su condición espiritual y por su relación  con el Padre. Si esto lo ponen en primer lugar, el resultado será que la preocupación por otras cosas se acabará. Esa gran preocupación por su relación con Dios hará a un lado toda preocupación menor tales como las preocupaciones por la comida o el vestido”.

 

I.- La naturaleza de las preocupaciones

a)  La preocupación y la ansiedad es algo que pueden atraparnos y ejercer un dominio total en nuestra vida. Si la preocupación no logra molestarnos y desgastarnos por las cosas que nos suceden en nuestra vida diaria, irá mas allá al intentar encerrarnos en una prisión de preocupación respecto al futuro.

 

b)  Jesucristo nos enseña que tampoco debemos preocuparnos por el futuro debido a que el futuro todavía no está aquí y ya tenemos suficientes problemas en el presente como para añadir más cargas.

 

c)  La preocupación posee una imaginación muy activa y ella puede inventar todo tipo de posibilidades. Puede inventar situaciones extrañas y con su terrible poder y habilidad puede transportarnos al futuro y hacia una situación imaginaria que todavía no ha sucedido y que tal vez nunca sucederá. Y el resultado de eso es que nos veremos preocupados y atemorizados por algo que es puramente imaginario.

 

d)  En otras ocasiones, la preocupación es un arma utilizada por Satanás y sus demonios para mantenernos dudando de la fidelidad de Dios. Es por eso que la preocupación no es algo que debe ser tratado con suavidad, sino que debemos reconocer el poder destructivo que hay detrás de la preocupación y la ansiedad.

 

e) Pero tal parece que hay algunas personas que aman tanto la preocupación que si no tienen nada de que preocuparse del día en que viven, comienzan a preocuparse al pensar en los problemas que pudieran llegar a surgir en el futuro. Pero Jesucristo nos dice claramente que el preocuparse por el futuro es todavía más equivocado.

 

II.- Lo inútil que es preocuparse por el futuro

a)  El guardar algunas provisiones para el futuro es sabio y razonable, pero el preocuparse y afanarse por el día de mañana es ilógico e insensato. Dios es el Dios del mañana así como lo es del presente y de toda la eternidad (Lamentaciones 3:22,23).

 

b)  Si el preocuparse por el presente es algo que no nos beneficia en nada, ¿Qué ganamos con preocuparnos por el futuro? Si ya tenemos suficientes problemas en el presente ¿Por qué queremos añadirle todavía más problemas que pertenecen al futuro? El preocuparse por el futuro no solo es algo que no tiene ningún valor, sino que también es algo que no nos ayuda en lo más mínimo.

 

c)  La preocupación nos puede robar muchas horas de sueño por algo que nosotros imaginamos que nos puede suceder el día de mañana y por más que nos preocupemos no podemos hacer nada para solucionar el problema si llegara a suceder. Pero demasiadas veces dichas preocupaciones son solo el producto de nuestras imaginaciones y tal vez nunca lleguen a sucedernos en la vida real.

 

d)  El que Jesucristo nos diga que “Cada día tiene ya sus problemas”, no significa que él nos está invitando a que nos preocupemos por esos problemas,  sino a que nos concentremos en cómo enfrentar tales problemas en la forma en la que nos lleguen.

 

e) Tales problemas bien pueden llegarnos en la forma de tentaciones, pruebas, luchas y oportunidades, pero debemos confiar en el cuidado del Padre para nuestra protección y provisión.

 

f)  Cada día tiene más que suficientes problemas con los cuales luchar y no necesitamos añadirle nuestras preocupaciones por un futuro que ni siquiera ha llegado todavía. Dios nos promete su gracia para el día de mañana y para todos los días por la eternidad.  (Isa. 26:3,4).

 

g)  Claramente Jesucristo nos enseña que cada día cuenta con su propia cantidad de problemas y dificultades. Por lo tanto, cada día debe ser vivido enfrentando solo los problemas de ese día, pues tales problemas ya son suficientes por sí solos.

 

h)  No debemos tomar los problemas del mañana para tratar de resolverlos el día de hoy, de lo contrario esa cantidad de problemas será demasiado para nosotros. Tenemos que enfrentarlos y resolverlos día tras día conforme vayan llegando.

 

i)  Jesucristo nos dice que no malgastemos el tiempo ni nuestra energía al preocuparnos por lo que ya pasó o por lo que va a pasar. Lo único en lo que debemos enfocar nuestras energías es en el presente porque no tenemos el control del pasado como tampoco lo tenemos del futuro. Debemos aprender a dejarle el futuro enteramente en las manos de Dios.

 

Conclusión: Si queremos vivir diariamente una vida libre de cargas emocionales, nervios alterados y tal vez hasta la pérdida de la salud, la solución se encuentra en no cargar con los problemas de ayer o del día de mañana para hoy debido a que cada día cuenta con sus propios problemas.

 

Daviel D'Paz, 2008