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Tema: “EL REMEDIO PARA EL AFÁN Y LA PREOCUPACIÓN” (2º Repaso)

(Mateo 6:31-34)

Domingo 9 de Abril del 2006

Introducción: En los mensajes anteriores aprendimos que Jesucristo nos muestra con distintos ejemplos del cuidado que el Padre tiene de nosotros. Nos habla del cuidado que Dios tiene de las aves del cielo y de los lirios del campo con el objetivo de que podamos estar seguros de las provisiones de Dios en nuestra vida diaria.

 

I.- El cristiano no debe ser igual que los gentiles (v. 31,32).

a)     Jesucristo nos dice que si nos afanamos o preocupamos por la comida, el vestido, o por nuestra vida en este mundo, entonces no somos distintos a los gentiles debido a que ellos hacen todas esas cosas.

b)     La palabra “gentiles” (ethnoi) literalmente significa “paganos” o “inconversos”. Es por eso que si somos culpables de preocuparnos por la comida, la bebida o el vestido o por ciertas cosas que no tenemos, y si estas cosas dominan nuestra vida, entonces nos estamos comportando y viviendo como viven y se comportan los “paganos”.

 

c)      Todos aquellos que no conocen al Dios verdadero ponen toda su esperanza y expectativas en cosas que ellos pueden disfrutar aquí y ahora. Lo único que ellos desean disfrutar es el presente y es por eso que su materialismo es consistente con su religión.

 

d)     Como no conocen a Dios, no tienen más que a ellos mismos para poder suplir sus necesidades tanto físicas como espirituales. Es por eso que buscan obtener todas las cosas por sí mismos. No saben que es Dios el que suple las necesidades y por lo tanto, no se interesan en ello. Como no cuentan con ningún Padre celestial que cuide de ellos, entonces sí hay razón para preocuparse.

 

e)      Pero tal filosofía es completamente irrazonable para todos los que tenemos la esperanza en la resurrección y que tenemos a un Padre celestial que conoce y suple todas nuestras necesidades. El creyente fiel que confía en Dios para su provisión no se preocupa ni se afana con nada pues sabe que el Padre celestial suplirá todas sus necesidades (Fil. 4:6).

 

II.- Lo único por lo que debe preocuparse el verdadero creyente (v.33).

a)     Jesucristo enfatizó claramente que no debemos preocuparnos o afanarnos por las cosas de esta vida. Él nos dice que si hay alguna cosa por la que debemos preocuparnos en esta vida es por nuestra relación con el Padre celestial. Los gentiles buscan todas las otras cosas, pero el creyente lo único que debe buscar con afán es el “reino de Dios y su justicia”.

 

b)     Podemos parafrasear lo que dijo Jesucristo en el v. 33 de la siguiente manera: “Si desean preocuparse por algunas cosas y si desean afanarse por algo, entonces afánense y preocúpense por su condición espiritual y por su relación  con el Padre. Si esto lo ponen en primer lugar, el resultado será que la preocupación por otras cosas se acabará. Esa gran preocupación por su relación con Dios hará a un lado toda preocupación menor tales como las preocupaciones por la comida o el vestido”.

 

c)      El hombre y la mujer que sabe que es un hijo e hija de Dios y heredero de la vida eterna, tiene un punto de vista muy diferente de las cosas de este mundo. Sabe con certeza que las cosas más importantes son las cosas que no se ven, las espirituales, porque ellas son eternas.

 

d)     Además, tenemos una clara promesa en el v. 33 y es la promesa de que si buscamos primeramente el reino de Dios y su justicia, las demás cosas (tales como la comida, la bebida y el vestido), serán añadidas.

 

e)      Los que no son creyentes se obsesionan con las cosas de este mundo y como resultado terminan perdiendo lo más importante. El creyente debe buscar y preocuparse primeramente por el reino de Dios y como resultado, no solo obtendrá todos los beneficios de esa búsqueda: gozo, paz, santidad, etc., sino que también obtendrá las demás cosas: comida, bebida, ropa y todas las otras necesidades.

 

III.- Lo inútil que es preocuparse por el futuro (v. 34)

a)     Si el preocuparse por el presente es algo que no nos beneficia en nada, ¿Qué ganamos con preocuparnos por el futuro? Si ya tenemos suficientes problemas en el presente ¿Por qué queremos añadirle todavía más problemas que pertenecen al futuro? El preocuparse por el futuro no solo es algo que no tiene ningún valor, sino que también es algo que no nos ayuda en lo más mínimo.

 

b)     El que Jesucristo nos diga que “Cada día tiene ya sus problemas”, no significa que él nos está invitando a que nos preocupemos por esos problemas,  sino a que nos concentremos en cómo enfrentar tales problemas en la forma en la que nos lleguen.

 

c)      Cada día tiene más que suficientes problemas con los cuales luchar y no necesitamos añadirle nuestras preocupaciones por un futuro que ni siquiera ha llegado todavía. Dios nos promete su gracia para el día de mañana y para todos los días por la eternidad.  (Isa. 26:3,4).

 

d)     Claramente Jesucristo nos enseña que cada día cuenta con su propia cantidad de problemas y dificultades. Por lo tanto, cada día debe ser vivido enfrentando solo los problemas de ese día, pues tales problemas ya son suficientes por sí solos.

 

e)      No debemos tomar los problemas del mañana para tratar de resolverlos el día de hoy, de lo contrario esa cantidad de problemas será demasiado para nosotros. Tenemos que enfrentarlos y resolverlos día tras día conforme vayan llegando.

 

Conclusión: Jesucristo nos dice que no malgastemos el tiempo ni nuestra energía al preocuparnos por lo que ya pasó o por lo que va a pasar. Lo único en lo que debemos enfocar nuestras energías es en el presente porque no tenemos el control del pasado como tampoco lo tenemos del futuro. Debemos aprender a dejarle el futuro enteramente en las manos de Dios.

Daviel D'Paz, 2008