Tema: “Solo una cosa es necesaria” (2ª Parte)
Lucas 10:38-42
Domingo 27 de Noviembre del 2005
Introducción: En la primera parte de este mensaje aprendimos algunas cosas importantes:
1) Que la adoración se encuentra en el mero centro de todo lo que somos y hacemos en la vida cristiana.
2) Que es importante que nos ocupemos en la labor de llevar el mensaje de salvación a las almas perdidas, pero antes de que podamos hacerlo de manera efectiva, necesitamos invertir tiempo con él y aprender de él.
3) Que lo que hacemos con Jesucristo es mucho más importante que lo que hacemos para él.
I.- El preocuparse más por servir a Jesucristo que darle nuestra atención en comunión íntima, es una sutil amenaza para cualquier creyente.
a) Marta es un claro ejemplo de alguien que cayó en esa trampa tan sutil y peligrosa.
b) Aún las cosas que son buenas y legítimas en sí mismas pueden distraernos y robarnos la bendicion de quedarnos con la mejor parte.
c) Es por eso que aún el mismo servicio que hacemos para el Señor puede despojarnos de la bendicion más grande y más importante: Sentarnos a Sus pies para oírle.
d) Si no tenemos cuidado aún nuestras ocupaciones en el servicio a Jesucristo puede bloquear nuestra intimidad con él tal como lo hizo Marta.
e) Jesucristo le dijo claramente a Marta que solo una cosa era necesaria y esa cosa necesaria era el sentarse a sus pies y oírle (v.42).
f) ¿Acaso esas palabras que dijo Jesucristo minimizan la importancia de servir a Jesucristo? ¡Absolutamente no!
g) ¿Cómo creen que hubiera respondido María si Jesucristo le hubiera pedido un vaso con agua? Inmediatamente se hubiera levantado para traérselo a su Señor.
h) Por otro lado, Si Jesucristo le hubiera pedido a Marta un vaso con agua tal vez ni siquiera le hubiera escuchado pues se encontraba muy ocupada preparándole la cena y Jesucristo ni siquiera tenía hambre.
i) Sentarse a los pies de Jesucristo y descansar en él es la única responsabilidad del verdadero creyente y todas las demás cosas brotan y fluyen de ese tiempo de comunión con él.
Conclusión: A veces decimos que todas las cosas que tenemos le pertenecen al Señor. Cosas como nuestra vida, nuestro tiempo o nuestro dinero. Pero, ¿Cuánto tiene él de nuestra atención? Las buenas cosas de esta vida tales como nuestra familia, nuestro trabajo, incluso nuestro servicio en su obra, pueden comenzar a ahogar nuestra relación con Dios si no somos cuidadosos en este aspecto. Entre más valoramos la presencia de Dios en nuestra vida y la comunión con Jesucristo como lo más importante y lo más necesario, nos daremos cuenta de que solo Él es lo que hace la gran diferencia en nuestra vida.

Copyrigth: Daviel D'Paz, 2008